
Columna Política: Horus
Chihuahua a 18 de julio.- En medio de la creciente tensión y las disputas internas que amenazan con fracturar la alianza nacional entre el PRI y el PAN, la situación a nivel local en Chihuahua no parece ser diferente. Los rumores que circulan en los pasillos de ambos organismos políticos sugieren que la alianza entre el PRI, PAN y PRD enfrenta los mismos problemas determinantes que a nivel nacional.
El descontento dentro del PRI es palpable, especialmente en lo que respecta al reparto de puestos, curules y regidurías. Desde la perspectiva del PRI, estos puestos no han sido distribuidos de manera justa, particularmente en las alcaldías de los municipios ganados por la alianza. Esta percepción de injusticia ha sembrado discordia y ha puesto en riesgo la estabilidad de la coalición.
Este problema no es menor para la gobernabilidad estatal. La falta de votos del PRI en la legislatura local podría comprometer la capacidad de la mandataria estatal para gobernar efectivamente, ya que sin una mayoría sólida, la aprobación de iniciativas y decretos importantes podría estar en peligro. Existe la posibilidad de que el PRI, descontento con su trato en la alianza, cambie sus alianzas del PAN a Morena, alterando significativamente el equilibrio de poder en el Congreso del Estado.
Sin embargo, Gabriel Díaz, el actual dirigente de Acción Nacional en el estado, parece estar tranquilo ante esta posibilidad. Al ser cuestionado sobre la posible ruptura de la alianza, Díaz afirmó que la coalición mantendrá la mayoría en el Congreso del Estado. «Recuperamos algunos municipios y partimos otros. Ganamos Parral y Aldama; por parte de la alianza con el PRI ganamos Guerrero. Como alianza, tenemos 40 municipios ganados, lo que representa el 54% de la población gobernada,» aseguró.
Díaz subrayó que, aunque el número de municipios gobernados puede ser menor, la alianza gobierna sobre una mayor parte de la población de Chihuahua, lo cual considera una representación muy buena. En cuanto a las curules en el Congreso del Estado, Díaz reconoció que la situación aún no está completamente definida, especialmente debido al tema de la sobrerrepresentación, que podría limitar su mayoría calificada a una mayoría simple.
La estabilidad de la alianza PRI-PAN-PRD en Chihuahua está en juego, y las próximas semanas serán cruciales para determinar si estas tensiones internas llevarán a una ruptura definitiva o si se logrará un acuerdo que permita mantener la coalición intacta. Mientras tanto, la incertidumbre sigue reinando en los pasillos del poder, y el futuro político de la entidad se mantiene en un delicado equilibrio.